sábado, 31 de agosto de 2024

Preámbulo para La Mutual


1. 

David Cooper cuando vino y se quedó en Argentina, consideró que La Argentina, era uno de los lugares más altos en materia de Salud mental. Él estuvo en nuestro país por la década del 70 y, y todavía continuaban en el mundo los ecos de la Antipsiquiatría. Junto a otro psiquiatra como Ronald Laing, fue uno de los creadores de ese movimiento. Laing había escrito 'El Yo dividido', y Cooper su experiencia en el 'Pabellón 21'donde convivía con los pacientes psiquiátricos externados del manicomio.

Ya en Buenos Aires David Cooper, volvió a plantear la externación de pacientes de los hospitales psiquiátricos, y las asambleas de pacientes y profesionales. La llegada de la dictadura militar en 1976, fue acabando con todos esos proyectos y Cooper volvió a Inglaterra y luego a Francia. Los tiempos iban cambiando. Aquellos movimientos de los 60 se iban apagando. Solo la Ley Basaglia en Italia, pudo sostenerse, cerrando todos los hospitales manicomiales.

2. 

Igualmente la semilla había quedado. Llegada las democracias, nuevamente en LatinoAmérica, pusieron otra vez en marcha, todos aquellos movimientos antimanicomiales, la formación en las universidades, con nuevas generaciones y luego de muchos años (ya en el siglo XXI), Argentina tuvo su Ley de Salud Mental.

Aparecían nuevos abordajes para intervenir desde una Salud Mental en la comunidad. No solo iba a ser utilizado el psicoanálisis para determinado sector social (en una de las ciudades con más analistas y analizada del continente). Aún falta mejorar partes de la Ley de Salud Mental, pero tuvo muchos logros. Entre lo que habrá que mejorar, para lo preventivo, lo asistencial y la investigación,esta todo lo que hay que trabajar en nuestras comunidades. Los aumentos de depresión (1) , de adicciones y de suicidios, tiene que ver con la salud mental pero en relación con lo que está sucediendo en el país.

El aumento de desocupados en la década del 90, trajo el aumento de depresión y luego de suicidios. Esto al principio sucedía con sectores activos (en edad) que quedaban sin sus trabajos. Hoy algo de esto comienza a repetirse en el ciclo de la economía, lo social y la salud. Esta vez las cifras, los datos epidemiológicos de salud mental están: el aumento de la violencia, en la adicciones (en un sector de jóvenes adolescentes), en tasas de intentos de suicidios, y la correlación- en lo cultural- de sus modo de vida.

3. 

¿Cómo se va atrabajar en salud mental en los próximos cinco años?, ¿se puede planificar sobre nuestra población en nivel de atención y prevención en salud mental?. Sí, si se comienza a trabajar 'intersectorialmente'. Ya no solo desde la atención, sino desde diversos dispositivos: la familia, las escuelas (la formación de los docentes), los sectores laborales, los medios de comunicación, la justicia (fiscalias), Comisarías de la Mujer

La Universidad es un sitio que también es clave. No solo en la formación de estudiantes de Enfermería, de Médicina, Trabajadores Sociales, para constituir equipos interdisciplinarios; sino también para generar capacitación, seminarios y dar la contención grupal (con técnicas de grupo) que se pueda, para esos mismos estudiantes y para las poblaciones donde ellos viven a través de sus instituciones.

Carlos Liendro

Nota: 'La depresión como problema social', artículo de Carlos Liendro  Lic.en Psicología- UBA . Lic en Trabajo Social- UNLZ. Especialista en Metodología de la Investigación. UNLa. Doctorando en Epistemología e Historia de la Ciencia. UNTreF

domingo, 11 de diciembre de 2022

INTRODUCCIÓN

El inicio de los escritos para futuros Seminarios,  comienza por analizar las entrevistas que fueron a apareciendo en libros de Michel Foucault. Había fallecido en 1986 y muchas de sus clases fueron posteriormente editadas. El tenía un método para indagar la historia, la filosofía y las ciencias médicas. 

Lo planteó en 'La arqueología del saber' y en 'Las palabras y las cosas'. Si no lo teníamos claro, era porque su técnica de exploración en toda su erudición nos encandilaba. Pasada ya varias décadas, el ir leyendo sus entrevistas, el ir comprendiendo, por qué era un desafío escribir un libro, que había comenzado con su Tesis, para lo que luego conocimos como 'Historia de la locura', o las consecuencias sociales y políticas que iba a tener 'Vigilar y castigar': nos permite ver mucho de su obra de otra forma.

A su vez han ido apareciendo muchas biografías de quienes los conocieron o fueron amantes, alumnos, discípulos de Foucault. No se contradicen. Dejan más claro como estaba el panorama político de Francia, de sus universidades y especialmente de sus viajes a las universidades de Europa, Canadá, Estados Unidos, Brasil y su viaje a Irán para conocer lo que estaba sucediendo una vez que regresó el Ayatollah Komeni (que había vivido exiliado en Francia)

El Foucault, más comprometido- a pesar de que no estuvo en las barricadas o las calles de 'Mayo del 68''- comenzaría por ser un activo y comprometido defensor de los Derechos Humanos, por la década del 70. Allí se reencontrará con un viejo Jean- Paul Sartre (con quienes debatían intelectualmente de manera dura en los 60) en las calles pidiendo por barcos para que la gente no sea arrojada al mar (como un pedido humanitario) cuando terminó la guerra de Vietnam.
 

viernes, 12 de junio de 2020

Eic sadim 1

Grupo 3: FEBBRO, E. (2013). “ENTREVISTA: ERIC SADIN. Las ...
Silicon Valley como “cura de rejuvenecimiento del capitalismo”, como modelo inspirador de una nueva fiebre del oro planetaria, con múltiples intentos de réplica en todo el mundo que parten de una mezcla de “resentimiento y admiración absorta” y la pretensión de “igualar al amo o incluso superarlo”. ¿Cómo llegó el Valle de Santa Clara, al sur de la Bahía de San Francisco, a convertirse en el epicentro de las grandes decisiones tecnológicas que marcarán el futuro inmediato de la humanidad? El filósofo francés Éric Sadin (París, 1972), que lleva una década analizando con una postura crítica los efectos de los avances tecnológicos en la sociedad, ha visitado España para presentar La silicolonización del mundo, ensayo que publicó en 2016 y que ahora traduce al español la editorial Caja Negra.
“Buenos Aires quiere ser la Silicon Valley de América del Sur. También Santiago de Chile y São Paulo. Incluso dentro de Estados Unidos, Boston quiere ser el nuevo Silicon Valley y Miami quiere ser la Silicon Beach”, enumera Sadin por citar solo algunos ejemplos. ¿Y en Francia? “Ah, por favor, no me hagas hablar de La French Tech”, suplica el autor de libros como Vigilancia globalLa sociedad de la anticipaciónLa humanidad aumentada y La vida algorítmica y de artículos para Le MondeLibérationLes Inrockuptibles y Die Zeit.
Publicidad
Pero nuestra conversación con Sadin no comienza por aquí. Al filósofo francés le preocupa que sus teorías sean malinterpretadas o simplificadas en exceso, por eso dedica los primeros veinte minutos de su entrevista con El Cultural a “sentar las bases” de la conversación, es decir, a resumir minuciosamente el contenido del libro.
Sadin no habla de tecnología o de economía, sino de “tecnoeconomía”, porque considera que hoy la primera se ha sometido a la segunda. “Hasta hace poco el mundo tecnocientífico tenía autonomía, había una pluralidad en la investigación con intereses diversos. Pero hoy la técnica está estrictamente determinada para dar respuesta a intereses financieros cada vez más importantes. Por tanto los caminos de la investigación ya están trazados de antemano, quitándonos la capacidad de construir las cosas de otra manera”, asegura el filósofo.
Desde los años noventa vivimos en lo que Sadin denomina la edad del acceso, que ha permitido que un número cada vez mayor de personas puedan comunicarse y acceder a la información a costes cada vez menores. Pero desde 2010 aproximadamente ha comenzado en paralelo otra etapa: la edad de la medición de la vida, caracterizada por la extensión de los sensores en muchos objetos y ámbitos de la vida cotidiana y de sistemas de inteligencia artificial que analizan la ingente cantidad de datos que aquellos producen.
La industria 4.0 persigue la optimización extrema, convirtiendo a los humanos en robots de carne y hueso»
Esto, según Sadin, provoca un doble fenómeno. Por una parte, “la mercantilización de la vida, la capacidad de las grandes empresas del mundo digital para acompañarnos continuamente y orientar nuestros gesto con el objetivo principal de incentivar acciones comerciales”. Por la otra, “la organización algorítmica de las sociedades”, ya que en la industria 4.0 esta conjunción de sensores e inteligencia artificial, que está presente en todas las fases del proceso productivo, persigue la “optimización extrema” del rendimiento de los trabajadores, “convirtiendo a los humanos en robots de carne y hueso”. Este es precisamente el tema principal de su último libro, La inteligencia artificial o el desafío del siglo. Anatomía de un antihumanismo radical (editorial L'échappée), que sale a la venta en francés la próxima semana.
Pregunta.- Por ahora es hasta cierto punto posible mantenerse al margen de esta “mercantilización de la vida” que denuncia usted. Pero ¿qué ocurrirá cuando los sensores y la inteligencia artificial estén por todas partes? ¿Resistirse será una condena a la marginación?
Respuesta.- Antes que resistencia, yo hablaría de divergencia. Es decir, en qué medida podemos imaginar y hace posible otros modelos de existencia, individuales y también colectivos, que no estén basados únicamente en un tecnoliberalismo que quiere siempre orientar nuestras existencias y que tiene una visión higienista de la sociedad. Para que esto fuera posible deberíamos desconfiar de lo que yo llamo tecnodiscursos, promovidos por las industrias, las instituciones educativas, los think tanks, y los responsables políticos que están convencidos de que ese modelo económico es la única solución para responder a una necesidad imperativa de crecimiento. Y para ello es una cuestión fundamental, como decía George Orwell, la higiene del lenguaje, recuperar la precisión e identificar las cosas con detalle, que es lo que trato de hacer con mis libros.
»Por tanto, antes que aceptar los discursos tal y como nos vienen, debemos hacer frente a la nueva raza de los expertos, de los evangelistas de Silicon Valley, a los que se paga muy bien por llevar “la palabra” a Bruselas, a Macron, a la Casa Blanca, y que aseguran que todo tiene que someterse a la transformación digital, como si estuviera escrito. ¿Podemos hacernos la pregunta? ¿Podemos al menos tomarnos el tiempo de reflexionar con todas las partes concernidas? Le doy un ejemplo: el Ministerio de Educación Nacional francés, durante el mandato de Hollande (que se supone un régimen de izquierdas, aunque en realidad es socioliberal), firmó un acuerdo de colaboración con Microsoft, pero Microsoft no debería tener ninguna competencia en nuestro sistema educativo. Ese es el resultado del lobbying, de los evangelistas de Silicon Valley y de los políticos que se someten a ellos.
La filosofía seria debe ir a los laboratorios y conocer la historia de la tecnología, no describir los fenómenos en una sola frase»
P.- Ahora que las máquinas van a estar cada vez más capacitadas para tomar decisiones autónomas, ¿cree que la filosofía puede alzarse como una disciplina cada vez más necesaria?
R.- Me gustaría decir sí y no. Sí, si se hace con seriedad, no como el historiador Yuval Noah Harari, que se ha convertido en una estrella en dos años y ahora se dice experto en inteligencia artificial, lanzando frases definitivas y tres fórmulas que todo el mundo acepta. La filosofía seria consiste en ir a los laboratorios, conocer un poco la historia de la tecnología, no describir los fenómenos en una sola frase o en cincuenta líneas. Sí, debe haber una atención minuciosa hacia lo que está ocurriendo, y ahí existe un campo de investigación teórico que responde a los desafíos mayores de nuestro tiempo, sobre todo en el mundo tecnocientífico, que ha vendido su alma. Pero cuando un buen investigador o un buen programador recibe grandes cantidades de dinero de Google o del sector de la inteligencia artificial es difícil posicionarse de forma crítica. Pero más allá del mundo científico, debe ser la sociedad entera la que preste atención a estas cuestiones. Sería trágico que solo lo hicieran los filósofos.
»Por otra parte, el único motivo de vigilancia no debe ser la privacidad de los datos personales. El principio liberal de libertad se basa hoy solo en la protección de la libertad personal, lo que Isaiah Berlin denominó libertad negativa. Por eso pensamos que con el nuevo reglamento europeo para la protección de datos que se aprobó en mayo todos nuestros problemas están resueltos. Pero hay cosas al menos tan importantes como poder navegar por la web sin que se colecten mis datos. Es el momento de que la sociedad mida la amplitud de lo que está en juego, porque la organización de la sociedad que se está imponiendo ahora durará muchísimos años y tenemos que decidir si dejamos que eso suceda o no.
P.- Si volviéramos atrás en el tiempo, al momento seminal de Silicon Valley, y pudiera apretar un gran botón rojo para detener su eclosión, ¿lo haría?
R.- [Tras pensar unos segundos] No. No se trata de eso, es un asunto de pluralidad. El drama de la investigación tecnocientífica es que ha tomado un camino único.

Preámbulo para La Mutual

1.   David Cooper cuando vino y se quedó en Argentina, consideró que La Argentina, era uno de los lugares más altos en materia de Salud ment...